“AVE DE NINGUNA PARTE, TÚ ERES UN CÓNDOR…Y NO PODRÁN MATARTE”

Francisco Pereda

Para Kristelly y Albert Villalobos, mis acompañantes en este maravilloso viaje.                       

 AYER

“Tupac Amaru luchó por nosotros porque a los indios los hacían trabajar mucho. Peleó, luchó,  les hizo morir a los españoles. A muchos. Así luchan ahora también los indios. A mí me han contado que no ha muerto. Él vive y nunca es un viejito. Dicen que con su caballo de aquí para allá camina. En el cerro vive. Pero nunca le vemos. Ocultándose camina, como el viento”.

Son palabras vertidas en 1980 por un niño indígena de Ayacucho de 11 años de edad, cuya familia había sido asesinada por Sendero Luminoso. En la mente de este niño, parece generarse una luz de esperanza que alumbra el camino a un ser extraordinario e inmortal para acabar con la violencia, injusticia y barbarie humana, la misma que imperaba 200 años antes. En 1780, Tupac Amaru, cacique de Surimana, Tungasuca, Tinta y Pampamarca, presenciaba de cerca las peores formas de explotación por despiadados españoles. Los crueles corregidores aumentaban los impuestos y las demandas de mano de obra sobre las poblaciones indígenas, con el abuso y la explotación llenaban las arcas coloniales. Los indios pagaban tributo a España desde 1540, pero con las reformas borbónicas del siglo XVIII, Iglesia y Estado formaron una singular pirámide: Rey a la cabeza, alto clero y bajo clero en medio, siervos y esclavos en la base. El diezmo pagado por los indios y mineros a la Iglesia, era conocido como “La plata del Rey”. Ser Rey, era el equivalente a ser virrey de Dios en la tierra. La idea de Carlos III Rey de España, se basaba en que la Religión Católica tiene que ser la única, y que había que acabar con las otras, persiguiendo a herejes e inconformes; los españoles con su Dios del viejo Testamento asustaron a los indios del “Nuevo Mundo”, quedando desde entonces la salvación del alma como una gran preocupación. El objetivo de la Colonia era la cristianización de los indígenas, eliminar el mundo andino y sus costumbres, acabar con el quechua, castellanizar al indio y “españolizar” su vestimenta. Tupac Amaru, acaudalado mercader y arriero de 1.76 de estatura, elegante, educado, bien parecido, preparado, estudioso y bilingüe, se manejaba perfectamente en el mundo español e indígena. Con la captura del corrupto corregidor Antonio de Arriaga el 4 de noviembre de 1780, Tupac Amaru con la gran masa indígena, da inicio a una gran rebelión que marca un hito en la revolución anticolonial en todo Hispanoamérica, convirtiéndose así, en el auténtico libertador de América. En Londres, la prensa señalaba:  ”La rebelión en el Perú”. La noticia dio que hablar en Europa e hizo temblar a España, pues el control del Perú estaba en serio peligro; ya que sus intenciones e intereses siempre fueron de carácter económico, no para adaptarse a la realidad indígena. Más del 60% de oro y plata en Europa provenía de la Nueva España (Hoy México) y del virreinato del Perú, los españoles ricos del nuevo continente eran más ricos que los de España.

Sin respetar las Leyes de Castilla o Leyes de Indias, que prohibían el suplicio y la tortura, el viernes 18 de mayo de 1871 en la hoy famosa WAKAYPATA o “Plaza de las lágrimas”, más conocida como Plaza de Armas del Cuzco; Tupac Amaru, su esposa y otros seguidores son ejecutados. Es obligado a presenciar cuando le cortan la lengua a su esposa, la estrangularon con una soga y la mataron a patadas. ÉL correría con la misma suerte, es ejecutado brutalmente, después de cortarle su lengua, fue atado a cuatro caballos que corrieron hacia las cuatro esquinas de la plaza para descuartizarlo, pero sus brazos y sus piernas nunca se separaron de su torso. El sanguinario visitador de la Corona, José Antonio de Areche, presa de su propio enojo, frustración y cobardía, ordena decapitarlo. Era un espectáculo nunca visto hasta entonces; se dice que Vino un fuerte y repentino viento y un chubasco cuando Tupac Amaru expiró”. Su pequeño hijo Fernando de tan solo 10 años, gritó al ver la agonía de su padre, era un desgarrador grito que por muchos años repercutió en lo más profundo del corazón de los que estuvieron presentes; sus restos fueron quemados y sus cenizas las tiraron al río Huatanay. Este es el final del hombre…y el inicio de un mito.

 

HOY

Recuerdos de mi niñez me llevan a escuchar las palabras de mi madre que una vez me dijo: “Era un indio muy fuerte y valiente, dicen que cuatro caballos no pudieron descuartizarlo”, el maestro en la escuela primaria, nos comentó que Tupac Amaru armó un levantamiento pero fue derrotado; y cuando el cruel tirano le preguntó quiénes eran los culpables, él respondió:   ”Tú, por oprimir a mi pueblo y yo por querer liberarlo”. Las preguntas ¿Quién fue Tupac Amaru? ¿Cuál fue la causa de la rebelión? Y ¿Por qué lo mataron de ésa manera?, dejaron una gran interrogante en mi imaginación. En realidad, nunca tuve una visión clara sobre este personaje; por quien yo desde entonces tenía una secreta, pero gran admiración. Nuestro libro de texto  mostraba al rebelde como héroe de papel, sus cualidades humanas como defensor de los indios, su fervor religioso y respeto a la Iglesia que siempre demostró durante la rebelión, las iría yo conociendo muchos años después. Todos estos pensamientos surcan mi mente a medida que avanzamos 80 Km al sur de la ciudad del Cuzco. La luz del amanecer de aquella mañana del 12 de agosto de 2017, ilumina la belleza agreste rodeada de pintorescas lagunas y escarpadas montañas acariciadas suavemente por el saliente Sol; vamos en dirección del Cañón del rio Apurimac, hacia Surimana, provincia de Canas.

En la década de los años 70, Juan Velasco Alvarado convocó a un concurso pictórico para determinar los antecedentes iconográficos de Tupac Amaru. El pintor Jesús Ruiz Duran, recrea de acuerdo a la época la figura y vestimenta, y nos muestra la imagen que hoy conocemos. El 6 de agosto de 2016, el Ministerio de Cultura del Perú declara Patrimonio Cultural de la Nación la casa donde nació Tupac Amaru, ubicada en el centro poblado de Surimana. José Gabriel Condorcanqui Noguera, nació el 19 de marzo de 1738, como símbolo de identidad que estaba presente en los pobladores y queriendo reivindicar su linaje de sangre real inca, adoptó el nombre de Tupac Amaru II, pues se consideraba descendiente directo de Topa Amaro, ultimo monarca inca decapitado por el virrey Toledo en 1572.

En 1777, Tupac Amaru se presenta ante los tribunales de Lima para solicitar al virrey Jáuregui la abolición de la mano de obra y del impuesto sobre las ventas, pero no es escuchado. Cacique, Corregidor y Cura eran los encargados de mantener el orden en los pueblos andinos, pero ¿Podrán ponerse de acuerdo un indio, un español y un criollo?; me parece que ni la “Ley de Platón puede unir a perro, gato y ratón”. Con la consigna de la época: TACER, ORA ET LABORA (Calla, reza y trabaja) los indios son obligados a trabajar en las minas del Potosí (Actual Bolivia) con salarios miserables, suben los impuestos y se incluye a la coca como producto que debe pagar el 6%. Había rumores de que Arriaga planeaba matar a Tupac Amaru, pero con el maquiavélico plan que elaboró el cacique, después de almorzar juntos, Arriaga es capturado y ahorcado en Tungasuca el 10 de noviembre de 1780. Tupac Amaru quería dejar intacta a la Iglesia, ordenó que solo se atacara a autoridades españolas, pues él consideraba como sus enemigos, a los corruptos corregidores e incapaces representantes de la Corona, no a los hombres de sotana. La rebelión contaba con un puñado de clérigos, los otros estaban a favor de los realistas. En Tungasuca, Tupac Amaru en un discurso en quechua y en español se pronunció así: “Hasta ahora ustedes no han conocido a Dios, ni siquiera saben quién es, solo tienen por dioses a los ladrones de los corregidores y curas”. Esto debe haber molestado tremendamente al Obispo del Cuzco, el criollo Juan Manuel Moscoso y Peralta quien a pesar de ser testigo de la explotación de los indios, excomulgó a Tupac Amaru el 17 de noviembre, demostrando con esto que el rebelde era un gran enemigo; el Obispo pretendía derrotarlo, prestó 12,000 pesos para su captura. Acusó a Tupac Amaru de incendiario de iglesias, de asaltante de caminos y por traidor al “Rey nuestro Señor”; en una carta al virrey, le dice que ya tiene encargado a sus curas para que en las misas prediquen y amonesten a los rebeldes, no es posible que estos “salvajes indios” ataquen a los “mártires blancos”; de esta manera, Tupac Amaru confrontó un temible adversario: La Iglesia Católica. Traicionado por su compadre y el párroco del poblado de Langui, el 7 de abril de 1781 es capturado y llevado a prisión en el Cuzco.

 

MAÑANA

Es mediodía, estamos llegando a Surimana. Al centro de la pequeña plaza se puede ver un monumento a Tupac Amaru, y junto a la Iglesia, donde contrajo matrimonio con Micaela Bastidas la dualidad Inti y Killa (Sol y Luna) en forma de cruz; del lado izquierdo de la plaza se encuentra la humilde vivienda que vio nacer y crecer a un verdadero ícono de la Independencia Nacional. Rosalío, es un amable lugareño que nos da la bienvenida, en su semblante muestra el valor simbólico de identidad que está presente en todos los pobladores, quienes de generación en generación llevan muy arraigado en su memoria, el recuerdo de Tupac Amaru; le pregunté si quedaba en el pueblo algún descendiente del clan Condorcanqui, dijo que su abuelo le contó que desde hace más de 200 años, todos los Condorcanqui se cambiaron el apellido para evitar represalias.

SURIMANA o ”Ave de ninguna parte”, parece haber detenido el tiempo y sabe guardar el secreto que encierra el cuerpo mortal de José Gabriel CONDORCANQUI o “Tú eres un Cóndor” y el alma inmortal de Tupac Amaru II, fusión entre mito y utopía que nos lleva a seguir buscando la igualdad y el honor entre los seres humanos. Antes de la era cristiana, los reos políticos que se revelaban contra el imperio, eran crucificados y los dejaban morir de hambre y sed, pero este mestizo que quería igualdad, justicia y buen trato a su estirpe para enorgullecer la sangre inca, ¿Por qué tuvo que morir así?. Tupac Amaru sufrió un despiadado tormento, las cartas de arrepentimiento y perdón a Dios escritas con su propia sangre en la cárcel, y las súplicas y plegarias a la Virgen María, ciertamente no le sirvieron de nada…Lo dijo una vez: “Dios sabe mi intención”. Me parece que la idea de como un cacique de un pequeño pueblo, llevó a cabo un levantamiento de esa magnitud que se extendió por todo el Perú, atormentaba a España. Tupac Amaru, soñaba con una nueva nación donde españoles, criollos, mestizos e indios vivan en paz y armonía. Su cuerpo fue mutilado, desmembrado y mostrado por partes en los pueblos aledaños, para que sirviera de escarmiento a los indios, sin embargo, pienso que le dieron este trato por temor a que resucitara al tercer día, como lo hacían los dioses en la antigüedad. Ya lo dijo el poeta:… “Y NO PODRÁN MATARTE”.

 

      EPITAFIO

  “Al tirano no se le teme, ni se es solidario con él…Se le enfrenta”

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